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Menos compras y más comercios en crisis: cómo golpea la caída del consumo a las familias de La Plata

Menos compras y más comercios en crisis: cómo golpea la caída del consumo a las familias de La Plata
Luciano Neder
28 Oct, 2026

La retracción del consumo nacional encuentra un correlato más profundo en la capital bonaerense: las ventas minoristas cayeron 14,7% interanual durante el segundo trimestre y el empleo comercial retrocedió 4,7%. Con salarios que pierden poder de compra y costos que siguen presionando sobre los negocios, las familias ajustan sus gastos y los comerciantes buscan alternativas para sostener la actividad.

La caída del consumo volvió a encender señales de alerta sobre la economía cotidiana. En La Plata, el deterioro de las ventas comerciales, la pérdida de poder adquisitivo y las dificultades para sostener los costos de funcionamiento configuran un escenario complejo tanto para las familias como para los negocios que dependen del movimiento diario de la ciudad.

El último informe de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC), publicado el 27 de octubre, registró una caída interanual del 0,8% en el consumo de los hogares durante septiembre de 2026. Aunque el indicador mostró una variación positiva de apenas 0,05% respecto de agosto, el resultado refleja un estancamiento de la demanda y prolonga la tendencia de debilidad observada durante los últimos meses.

El panorama adquiere otra dimensión cuando se lo cruza con los datos locales. Según la Encuesta de Comercio elaborada por la Cámara de Comercio, Industria y Servicios de La Plata junto con el Laboratorio de Desarrollo Sectorial y Territorial de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), las ventas medidas en unidades retrocedieron un 14,7% interanual entre abril y junio.

La cifra profundizó la caída del 9,1% registrada durante el primer trimestre y llevó al comercio platense a acumular 14 trimestres consecutivos de resultados negativos. El relevamiento también mostró que apenas el 8% de los establecimientos consultados logró aumentar sus ventas, mientras que el 54% informó una disminución y el 38% restante aseguró haber mantenido niveles similares a los del año anterior.

Los indicadores corresponden a períodos y mediciones diferentes, pero permiten observar un mismo problema: la dificultad para sostener el consumo y convertirlo en una recuperación extendida de la actividad económica.

Familias que reorganizan sus gastos y priorizan lo indispensable

La pérdida de poder adquisitivo tiene una consecuencia directa sobre la economía doméstica: cuando los ingresos no alcanzan para acompañar los gastos habituales, las familias deben reorganizar sus presupuestos y establecer prioridades.

En ese contexto, las compras que pueden postergarse quedan expuestas al ajuste. La renovación de indumentaria, los electrodomésticos, los artículos para el hogar y las salidas recreativas compiten con gastos que resultan más difíciles de evitar, como los alimentos, el alquiler, el transporte y los servicios públicos.

El comportamiento nacional del consumo ofrece señales en esa dirección. De acuerdo con la CAC, los bienes de consumo masivo registraron en septiembre una caída interanual del 1,2%, mientras que el rubro de indumentaria y calzado retrocedió un 1,5%. Transporte y vehículos presentó una disminución del 5,5%, y recreación y cultura cayó un 3,4%.

El informe también advirtió sobre el retroceso del crédito destinado a los hogares, especialmente en tarjetas de crédito y préstamos personales y prendarios. La evolución de estas herramientas resulta relevante porque una parte de las compras de mayor valor depende de las posibilidades de financiación.

Para las familias platenses, la combinación de ingresos ajustados, gastos fijos y mayores restricciones para financiar consumos puede traducirse en decisiones de compra más cuidadosas. Sin embargo, para cuantificar con precisión cuánto recortan los hogares de la ciudad en cada rubro sería necesario contar con una medición local específica del gasto familiar.

La caída de las ventas profundiza la crisis del comercio platense

Los números de la encuesta local muestran que la retracción no se limita a una actividad puntual. El retroceso del segundo trimestre alcanzó a buena parte de los rubros relevados y tuvo como uno de sus principales factores de incidencia a la indumentaria, que explicó 6,8 puntos porcentuales de la caída general.

Alimentos y restaurantes también registraron bajas interanuales superiores al promedio, mientras que el segmento de libros, diarios, música y deportes sufrió el mayor descenso porcentual del período. Los cines fueron la única actividad relevada que consiguió crecer, aunque su desempeño no alcanzó para compensar el resultado general.

El índice de ventas comerciales se ubicó en 32,7 puntos, el nivel más bajo de la serie iniciada en 2019. Según el informe difundido por la Cámara de Comercio y la UNLP, quedó un 57,5% por debajo del registro de 2019 y un 68,1% por debajo del correspondiente a 2018.

El deterioro también se refleja en el mercado laboral. El índice de empleo comercial cayó un 4,7% interanual durante el segundo trimestre y quedó un 17% por debajo del nivel del mismo período de 2019. De esta manera, la actividad acumula 14 trimestres consecutivos de retroceso tanto en ventas como en empleo.

La menor demanda representa un problema adicional para los comercios que deben afrontar alquileres, salarios, tarifas y obligaciones tributarias. Con menos operaciones, sostener esos gastos puede resultar cada vez más difícil, especialmente para los negocios pequeños que cuentan con márgenes limitados.

Menos clientes, tarifas e impuestos: las dificultades de los comerciantes

La Encuesta de Comercio de La Plata también identificó cuáles son las principales preocupaciones del sector. La falta de demanda encabezó las respuestas, con el 58% de las menciones. En segundo lugar se ubicaron las tarifas de los servicios, señaladas por el 51%, mientras que la presión impositiva alcanzó el 38%.

El dato permite observar un cambio en las prioridades de los comerciantes: el problema no pasa únicamente por el aumento de los precios, sino también por la dificultad para vender en un mercado con menor capacidad de compra.

En el segundo trimestre, los precios promedio de La Plata registraron una suba interanual del 34,3%, de acuerdo con los datos incluidos en el relevamiento local. En el mismo período, los salarios reales del sector privado retrocedieron un 2,2% interanual y los del sector público disminuyeron un 3,6%.

La combinación de estos indicadores ayuda a explicar la presión sobre los negocios: cuando los ingresos pierden capacidad de compra, los consumidores restringen sus gastos; cuando las ventas disminuyen, los comerciantes tienen menos margen para absorber los costos sin trasladarlos a los precios o reducir su rentabilidad.

La situación también está vinculada con las características de la economía platense. La ciudad tiene una fuerte presencia de la administración pública, las universidades, los servicios y el comercio. Por eso, la evolución de los salarios y del empleo en esos sectores incide sobre el dinero que circula en los negocios del casco urbano y de los distintos barrios.

El Indicador de Actividad Económica de La Plata (IAELAP), elaborado por el Laboratorio de Desarrollo Sectorial y Territorial de la Facultad de Ciencias Económicas de la UNLP, registró una contracción interanual del 1,2% durante el segundo trimestre de 2026. Fue el tercer período consecutivo con una caída de la actividad local, en un contexto de dificultades para el comercio y la administración pública.

Descuentos, billeteras virtuales y ventas online para sostener la actividad

Frente a la retracción de la demanda, los comerciantes platenses buscan alternativas para conservar clientes y concretar operaciones. Las promociones, los descuentos por pago al contado y los canales digitales aparecen entre las herramientas utilizadas para sostener las ventas.

El relevamiento del segundo trimestre indicó que el 57% de los comerciantes encuestados ofreció descuentos por pago al contado. Entre quienes aplicaron rebajas, el 68% eligió descuentos de hasta el 10%, mientras que el 27% ofreció reducciones de entre el 10% y el 20%.

Las ventas por canales no presenciales también mantienen un lugar relevante. Entre abril y junio, el 26,2% de las operaciones se concretó mediante sitios web, redes sociales, ventas telefónicas y otras modalidades sin atención presencial. La proporción se ubicó cerca del promedio de 2025, que había sido del 27%.

En cuanto a los medios de pago digitales, Mercado Pago y Cuenta DNI estuvieron entre las herramientas utilizadas por el 96% de los comerciantes que recurren a billeteras virtuales. Estas modalidades permiten ampliar las opciones de pago y acceder a promociones, aunque no resuelven por sí solas el problema de fondo cuando los ingresos de los consumidores resultan insuficientes.

La estrategia de los negocios se desarrolla, además, en un escenario en el que la competencia por captar clientes se vuelve más intensa. Ofrecer descuentos puede ayudar a concretar una venta, pero también implica resignar parte del margen de ganancia en un momento en el que los costos fijos continúan siendo una preocupación.

Sin signos de recuperación

El último informe nacional de la CAC refuerza las dudas sobre la posibilidad de una recuperación sostenida del consumo. Aunque la inflación de septiembre fue del 1,9%, según el indicador citado por la entidad, la desaceleración de los precios no se tradujo automáticamente en una mejora de la capacidad de compra de los hogares.

La cámara empresarial señaló que la recuperación del ingreso disponible será un factor fundamental para impulsar nuevamente el consumo. También advirtió que el regreso de una trayectoria de crecimiento del crédito será importante para reactivar las compras de vehículos y electrodomésticos.

En La Plata, los indicadores de ventas, empleo y actividad económica muestran que el desafío excede una variación mensual. La continuidad de los resultados negativos refleja las dificultades que atraviesa la economía real desde el 2023.

La evolución de los ingresos familiares, el costo de los servicios y la capacidad de los negocios para sostener sus estructuras serán variables centrales para determinar el rumbo de los próximos meses. Mientras tanto, las estadísticas locales dejan una señal concreta: el actual modelo económico no genera mejoras en el consumo y en los sectores productivos.

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